Salgo del estudio de Alexander, azotando la puerta tras de mí. Giro por el pasillo hasta llegar a la puerta de mi habitación. Rápidamente tomo el pomo y la abro, viendo que todo seguía igual. Sin embargo, algo llama mi atención: mi ropa ha desaparecido. No había ni una sola prenda en el armario, ni mis diseños.
Los busco desesperadamente en todos los cajones, pues eran lo único que realmente me importaba.
Unos minutos después, veo a Mary entrar por la puerta con los ojos aguados. Se aproxima