POV: Aslin Ventura
Al día siguiente me encontraba en la habitación donde descansaba Verónica. El silencio era tan denso que parecía llenar cada rincón, solo interrumpido por los sollozos ahogados de Sad, que estaba sentado junto a la cama de su madre . Sus pequeños hombros temblaban mientras las lágrimas caían sin cesar sobre sus mejillas. El niño sostenía la mano de Verónica con tanta fuerza, como si ese simple contacto pudiera devolverla a nosotros, como si con su inocencia y su amor pudiera