POV: Aslin Ventura
Llevaba días encerrada. Perdí la noción del tiempo. No sabía si era lunes o viernes, si era de día o de noche. Las cortinas seguían cerradas. El mundo allá afuera podía estar ardiendo, y yo no lo sabría.
No quería hablar. No quería ver a nadie. Ni siquiera a mis hijos. Y eso era lo que más me dolía. Porque ellos no tenían la culpa. Pero cada vez que escuchaba sus pequeñas voces del otro lado de la puerta, sentía que el pecho se me rompía en mil pedazos. ¿Cómo podía mirarlos a