Mundo ficciónIniciar sesiónEl sonido del motor fue lo primero que la alertó.
Isabella acababa de regresar al cuarto de Aurora y ahora ordenaba los juguetes que la niña había dejado esparcidos sobre la alfombra de colores cuando escuchó el ronroneo suave de uno de los autos de la casa encendiéndose. Sus ojos se dirigieron instintivamente hacia la ventana. Corrió las cortinas con cuidado, lo justo para ver sin ser vista.
Y ahí estaba.
Alto, impecable como siempre, vestido con un traje azul marino perfectamente ajustado a su cuerpo. El cabello rubio peinado con esmero, el reloj de cuero firme en la muñeca. La camisa blanca, los zapatos pulidos. Un hombre que cargaba el mundo sobre los hombros y, aun así, irradiaba fuerza, control y una belleza que dolía.







