Mundo de ficçãoIniciar sessãoLa mañana aún se suspendía con una delicadeza rara sobre la mansión Velardi, como si el tiempo hubiera desacelerado a propósito para que todo respiraba con calma, con intención. La luz del sol entraba en hilos dorados por las enormes ventanas, atravesando la cortina blanca de lino como un velo translúcido, bañando el suelo de mármol en un tono cálido y reconfortante. Afuera, los jardines comenzaban a florecer en su plenitud, exhalando aromas que s







