La habitación estaba en silencio. Afuera, el canto de los pájaros se mezclaba con el distante sonido del viento atravesando los árboles. La luz dorada de la mañana entraba por las cortinas de lino, creando un juego de sombras suaves sobre las sábanas.
Lorenzo cerró la puerta lentamente después de que Giulia, Aurora y Benjamin se fueron. Apoyó su espalda en la madera, soltando un profundo suspiro. Por un momento, se quedó mirando a Isabella desde lejos. Ella estaba de espaldas, recogiendo las a