Mundo ficciónIniciar sesiónLa habitación estaba sumida en un silencio sagrado, roto apenas por la respiración suave de Benjamin, que dormía en la cuna improvisada junto a la cama. La luz de las lámparas era tenue y proyectaba un resplandor acogedor sobre las paredes, envolviéndolo todo en un manto de serenidad.
Isabella yacía recostada, apoyada en almohadas altas, con el cabello esparcido sobre las sábanas suaves. El cansancio se reflejaba en cada rasgo de su rostro delicado, pero había un brillo nuevo en sus ojos: un reflejo de vida, de recomienzo, de amor absoluto.
A su lado, Lorenzo estaba sentado en el borde de la cama, el cuerpo inclinado hacia adelante, los codos apoyados en las rodillas, la mirada fija en el hijo que dormía.
Parecía hipnotizado. Sus hom







