Mundo de ficçãoIniciar sessãoLa habitación estaba sumida en un silencio sagrado, roto apenas por la respiración suave de Benjamin, que dormía en la cuna improvisada junto a la cama. La luz de las lámparas era tenue y proyectaba un resplandor acogedor sobre las paredes, envolviéndolo todo en un manto de serenidad.
Isabella yacía recostada, apoyada en almohadas altas, con el cabello esparcid







