Mundo ficciónIniciar sesiónEl cuarto aún estaba lleno de voces bajas y risas después del baño de Benjamin, pero Lorenzo, atento, notó el cansancio reflejado en el rostro de Isabella. El sudor aún se adhería a los mechones de su cabello, y el agotamiento del parto pesaba sobre sus frágiles hombros. Con un gesto suave, se inclinó y le susurró al oído:
—Ven







