Mundo ficciónIniciar sesiónLorenzo Vellardi
La madrugada parecía más corta que las otras. Tal vez porque, por primera vez desde el accidente, dormí unos minutos apoyado en la silla de la UCI sin soñar con cosas malas. Me desperté con un toque en el hombro y una sonrisa de alguien que trae buenas noticias. Era la enfermera de voz suave, la misma que ayer sostuvo el llanto cuando vio a Aurora abrazando a su madre.
— Señor Vellardi... – abló bajo, como si la propia esperanza tuviera volumen. – Los exámenes de madrugada vinieron mejor. La sedación se está reduciendo. Si todo va como pensamos, esta mañana vamos a probar su respiración sin el ventilador. Si la prueba es buena... entubamos.
Me quedé de pie en un salto que la columna no ap







