Mundo ficciónIniciar sesiónDespués de que el doctor Stephano salió de la hacienda, el celular de Lorenzo, dejado sobre el aparador a un costado, vibró con un timbre discreto. Él se acercó con cuidado y atendió. Era Marco.
La conversación duró apenas unos segundos.
—Buenas noticias —dijo, sonriendo al regresar a la sa







