Denisse regresó a su oficina con la mente todavía girando alrededor de la conversación con Noah. El proyecto, Wessex, la junta, Margaret… demasiadas piezas moviéndose al mismo tiempo. Apenas se sentó frente a su escritorio cuando su teléfono vibró.
Un nombre que no esperaba ver apareció en la pantalla.
Sr. Hunter.
Frunció el ceño.
No era un mensaje largo. Tampoco cordial.
“Necesito hablar contigo. Almorcemos hoy. Es importante.”
Denisse dejó el teléfono sobre el escritorio y se quedó mirándolo como si pudiera morderla. Hunter no era un hombre que escribiera por cortesía. Cada contacto con él llevaba una intención oculta, una deuda implícita, un recordatorio de que en algún punto él había sido una figura clave cuando ella no tenía nada.
Eso era precisamente lo que la inquietaba.
—¿Qué quieres ahora…? —murmuró para sí.
Pensó en ignorarlo. En postergar. En decir que estaba ocupada. Pero sabía que eso solo haría que el hombre buscara otro momento… o peor, otro escenario.
Respondió con un