Mundo ficciónIniciar sesiónEl edificio despertó antes que Denisse.
Desde muy temprano, el murmullo habitual se había transformado en un zumbido inquieto: teléfonos vibrando sin descanso, correos que entraban uno tras otro, notificaciones que no daban tregua. La luz de la mañana entraba con una claridad casi ofensiva, como si la ciudad se negara a ofrecerle refugio.
Denisse estaba de pie frente al ventanal de su oficina, con una taza de café que ya se había enfriad







