Lena se duchó y vistió apresuradamente con algunas de las prendas que Matteo le había dado, calzándose sus botas. No iba a quedarse sentada esperando a que su ‘dueño’ regresara a casa.
La noche anterior se había dejado llevar por el deseo, olvidando lo importante.
Las palabras de Ezio.
Si Matteo sabía que su padre se estaba hundiendo más y no se lo dijo, además de permitir que la deuda creciera solo para tenerla a ella más atada a él... entonces todo lo de anoche, cada caricia, cada beso, habí