BIANCA
Terminamos riendo cuando me cuentan algunas anécdotas de mamá, y el ambiente se vuelve mucho más liviano que hace un rato. La tensión se disipa poco a poco, como si el aire por fin se permitiera circular.
Tenía miedo de lo que podía pasar. De que se enfadaran. De que me rechazaran. De que me pidieran irme. Fue un riesgo que decidí correr, aun cuando estuve a punto de desmayarme por todo lo vivido.
Ahora, la mesa de centro está cubierta de fotografías. De ellos jóvenes. De mi madre pequeñ