ADRIÁN
Tengo a todos los encargados de las distintas áreas reunidos en la sala. El ambiente es expectante, tenso, como si todos supieran que este no es un día cualquiera.
La puerta se abre y Natalie Leblanc ingresa bajo la mirada atenta de todos. Su porte vuelve a ser impecable. El rostro sereno, la espalda recta, el profesionalismo intacto. Si alguien dudó de ella alguna vez, hoy no se demuestra.
Nuestro abogado, Hugo, se pone de pie y toma la palabra.
—Los cargos en contra de la señorita Nata