MARGARET
—Conduce más rápido —le exijo a mi guardaespaldas.
—Voy a la velocidad que permite este camino, señora. Si acelero más, terminaremos volcados en una de las curvas.
Aprieto los dientes y golpeo con fuerza la guantera del vehículo.
¡Maldito Christopher!
Jamás imaginé que tendría el valor de desafiarme. Después de todos estos años obedeciéndome, decide rebelarse justo ahora... y lo hace llevándose a Christian. Mi hijo. El único que realmente importa.
Tomo el teléfono y marco el número de