MARGARET
Tres horas han pasado y aun no hay información sobre el paradero de mi hijo.
Susy permanece sentada en el sofá sin atreverse a moverse. Me observa con ese miedo que siempre le he conocido. Nunca permití que desapareciera. El miedo mantiene a las personas obedientes, y así fue como la crié.
Yo daba las órdenes.
Ella las cumplía.
Christopher siempre la consintió. Una y otra vez insistía en que dejara de ejercer tanta autoridad sobre ella, que una hija necesitaba cariño y no disciplina. N