Capítulo 24 – Donde las cosas encuentran su propio nombre
La mañana llegó sin intención.
No hubo amanecer solemne ni señales en el horizonte. La luz simplemente ocupó el espacio disponible, como el agua llenando una grieta antigua. En otro tiempo, el mundo habría interpretado aquello como un mensaje. Ahora, era solo mañana.
Y eso bastaba.
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Lucía despertó antes del sol completo.
Durante unos segundos permaneció inmóvil, observando el cielo grisáceo a través de las ramas altas. El cuerpo todavía