Tal como lo prometió Lina, al salir de la oficina, lo primero que hizo fue dirigirse a casa de su hermana, quien ya la esperaba con un delicioso pay de queso con zarzamora.
—Te dije que descansaras, ¿por qué andas haciendo esto? —dijo Lina poniendo cara de placer al probar la delicia que le había preparado su hermana.
—¡Anda, come! Deja de refunfuñar, ¿qué tal? ¿Cómo me quedo? —preguntó Marina con una sonrisa nerviosa.
—¡Delicioso! Definitivamente, un 10 de 10.
—¿Te puedo hacer una pregunta?