Tras aquello, el hombre abandonó aquel lugar, mientras conducía a casa, llamó a Emilio.
—¿Ya tienes alguna pista? —preguntó el hombre con seriedad.
—No, señor, sigo buscando. —respondió el jefe de escoltas con preocupación y nervios a flor de piel.
Emilio llevaba años trabajando para la familia Montemayor y sabía que si Florencia se había escapado es porque simplemente ya no pudo soportar más todos los malos tratos de su marido.
—¡Tienes de aquí a que amanezca, para encontrarla! ¡Vamos! ¡Está so