Ofelia había sido notificada de que el señor Dante Montemayor había solicitado permiso para pasar; la mujer, intuyendo a quién venía a buscar, sin más remedio accedió.
—Señora, el señor Dante Montemayor la busca.
—¡Dios! —dijo Marina inquieta y un tanto asustada.
Efraín escuchó aquello y pensó en la situación complicada que se avecinaba. Él quería ir inmediatamente para allá, pero si lo hacía, era más que obvio que Dante lo descubriría y muchos de los planes que tenía, se complicarían.
—Marina…