Dante Montemayor salió de la ducha con toalla en la cintura, al hacerlo, de lo primero que se percató fue que Florencia no estaba ahí. Un tanto intrigado, recorrió la habitación con la mirada, vio desperdigada por el suelo la ropa que le había arrancado a su mujer, tras aquello, caminó hacia el vestidor, pero nada, de ella nada.
Por un momento dudó, en su cabeza le llegó la idea de que ella podía haber escapado, pero casi de inmediato descartó la idea. Luego de secar su cuerpo y ponerse algo de