Esteban sentía que su cabeza estaba por estallar; por su cabeza pasaban imágenes que no se atrevía ni a mencionar.
—¿Tiene algún indicio de dónde podría comenzar a buscarla?
—Solo sé que ella se fue junto a su hermana a Cancún.
—Hmm… Con eso me bastará. ¿Qué quiere que haga tan pronto tenga el dato?
—¡Tráela de regreso! —expresó Esteban, inmerso en un sentimiento que no se podía explicar.
—Bien, tan pronto como tenga noticias de ella, se lo informaré.
—¡Pues hazlo ya! ¡Eso lo necesitaba pa