Efraín sonrió y tomó su labio inferior para morderlo de una manera placenteramente dolorosa, todo ello mientras una de sus manos comenzaba a levantar la falda de aquel vestido.
Marina, al sentir cómo aquella suave pero fuerte mano apretaba una de sus piernas, hizo que se aferrara con fuerza al cuello de aquel hombre para profundizar su beso.
Aquello mostró a Efraín lo inexperta que era besando a alguien; por dentro, agradeció aquello. Luego de acariciar sus piernas, subió un poco más, llegando a