Marina despertó en compañía de Ofelia, la miró y recordó todo lo ocurrido un día antes; su corazón se estrujó, el dolor volvió. De pronto, reaccionó y se percató de que se había quedado completamente dormida, dejando de lado a sus hijas.
—¡Dios! —dijo en voz alta.
—¿Qué… ¿Qué sucede, señora?
—¡Ofe! ¡Perdón! Pe… Pero me quedé completamente dormida, no les di de comer a mis niñas, se me fue todo. —dijo Marina sintiendo un gran nudo en la garganta.
Ofelia la miró y sí, era verdad, Marina se hab