Tras aquella palabra, Patrik salió de la habitación y se encerró en su estudio, entró a redes sociales y notó que, efectivamente, los demonios de Adelina no eran mal fundados. Ella se encontraba por todos lados: videos censurados, audio censurado, su rostro, su nombre y donde laboraba estaban ahí.
Una historia distorsionada de quién era ella se había regado por doquier y parecía que podía seguir creciendo como un monstruo que va absorbiendo la esencia de la protagonista.
Era lógico; aquí lo únic