—¡Ven aquí! —dijo Patrik atrayéndola hacia su fuerte pecho, al tiempo que la rodeaba con los brazos.
Lina, al sentir aquel abrazo, no pudo más que romper en llanto. Todo había sido una maldita estupidez, su vida estaba arruinada, ¿y todo por qué? ¿Por qué?
—Te prometo que pasará; ahora no lo ves, pero, en un tiempo, todo esto solo será cosa del pasado.
—¿Cómo puedes decir eso? ¿Cómo puedes seguir aquí? ¿Cómo puedes querer abrazarme? ¡Mi… ¡Mírame! ¡Soy la mujer del video! ¡Acabo de ser exhibid