Marina no podía creer lo que escuchaba, ¿de verdad? ¿Este era Esteban? El mismo hombre frío que la corrió de su vida sin importarle nada de lo que ella sentiría.
Ella simplemente no tenía nada que decir, ¿qué podía decir? Ya todo lo que se había aguantado lo había sacado; le dolía la garganta por haber dejado salir aquel tremendo nudo que cargaba desde el día en que se dio por vencida en el aeropuerto.
En un acto que Marina no esperó, Esteban la atrajo hacia su pecho y la abrazó; aquel abrazo l