Casi a medianoche, mientras Lina dormía plácidamente, un ruido en la sala la hizo despertar. La joven se llevó un tremendo susto al asomarse por el barandal de cristal y ver que Patrik estaba boca abajo, casi cayéndose del sofá; rápidamente bajó las escaleras y fue a verlo.
—¿Patrik? ¿Estás bien?
Patrik no mostraba signos de despertar.
Adeline se inclinó y revisó que respirara.
—¿Patrik? ¿Estás bien? ¿Patrik? ¡Despierta! Me estás asustando… —dijo Lina sin saber bien qué hacer.
Ella no le conocí