Luego de hablar con sus hijas, Marina se fue a su habitación; necesitaba organizar una mudanza. No se iba a llevar muebles, solo se llevaría sus cosas, las cuales, tal como vio, no eran muchas.
Algunas las podía donar y las joyas que algún día Esteban le había dado, ya había pensado en un mejor uso. Así como vio que pudo vender el carísimo reloj que le regaló a su exmarido, se podía deshacer de estas y conseguir algo de dinero.
Comenzaba a guardar su ropa cuando su móvil sonó, revisó quién llam