Renata estaba recostada, entretenida viendo la televisión, mientras todo el mundo corría angustiado y tratando de ayudar a localizar a su hermana, cuando su móvil comenzó a sonar.
Ella tuvo flojera de contestarlo, pero luego reaccionó y recordó que nadie sabía que ella tenía un móvil que Lorena le había regalado. Rápidamente se levantó y corrió hasta donde estaba su mochila; de ahí lo sacó y se fijó que no hubiera nadie para contestar.
—¡Gio! —dijo Renata sintiendo una inmensa alegría.
—¡Rini