Efraín observaba a la mujer que dormía apaciblemente a su lado; entre más la veía, no podía negar la atracción que sentía por ella. Por un lado, se odiaba a sí mismo por haber revelado sus sentimientos hace muchos años; si se hubiera quedado callado, nada de lo que ocurrió hubiese sucedido.
Aquel hombre pensaba que posiblemente él y Marina ahora mismo estarían casados y que las hijas que ahora eran de su primo serían de él. No lo decía abiertamente, pero sabía que una de ellas era una niña prob