Mientras que Adelina y Patrik se ponían de acuerdo, Marina y Efraín iban de regreso a la ciudad; algo dentro de ese auto era diferente, ya no eran los mismos a los que fueron.
Marina, por primera vez en mucho tiempo, se sentía en las nubes, ¿y cómo no podría sentirse así? El hombre que venía a su lado le había regalado dos de los mejores días de su vida, claro, sin desbarrancar el día en que nacieron sus gemelas.
En este momento, el hombre sostenía con fuerza su mano y, de vez en vez, la levant