Marina estaba recostada en su cama; de pronto sonó su móvil y, al ver el contacto, se percató de que era Renata, su pequeña. Esto le sorprendió bastante, pues hacía mucho que aquella niña no mostraba algún contacto con ella.
—Mamá, ya estamos fuera… —dijo la niña tratando de ocultar su emoción por verla.
—¡Hola, cariño! Sí, en un momento bajo. —dijo Marina saliendo de su ensueño y bajando rápidamente las escaleras para recibir a sus niñas.
Cuando llegó escaleras abajo, una chica de servicio ya