Marina, al llegar a casa, llevaba los ojos rojos de tanto llorar, pues no podía asimilar que su hija, su pequeña niña... Aquella bebé que cargó en su vientre, que cargó en sus brazos, ahora prefiere la compañía de aquella mujer que, en su niñez, tantas veces la ignoró e hizo pasar varios malos momentos.
Ofelia, al ver a su jefa en ese estado, se acercó a ella y la llevó a la sala. Su jefa, hasta antes de salir al colegio, se notaba feliz; parecía que la visita de anoche más el preparar el desay