Elena
La luz del sol de la mañana se filtraba suavemente a través de las cortinas del hotel, tiñendo la habitación de suaves tonos dorados. Me quedé tumbada en la cama, dejando que el silencio me envolviera como una manta, pero mis pensamientos se negaban a descansar. Los acontecimientos de los últimos días se repetían una y otra vez en mi mente: cada sonrisa, cada mirada, cada momento robado con Lucien. Compartir habitación con él había sido extraño al principio, casi asfixiante, pero ahora re