Elena
Desperté con un leve dolor de cabeza, de esos que latían suavemente detrás de los ojos, no lo suficientemente fuerte como para obligarme a levantarme, pero sí lo bastante molesto como para hacerme gruñir. Me giré hacia el otro lado de la cama y me pasé una mano por el cabello, volviendo a gruñir cuando el movimiento hizo que el dolor se agudizara. Con un pequeño suspiro, me cubrí la cabeza con la sábana y murmuré por lo bajo, medio esperando que el sueño me arrastrara de nuevo.
Por un segu