Sharon
Desde que mi hermana murió, la vida había sido… caótica. Esa era la única palabra que encajaba. No dramática. No trágica. Solo caótica. Como una habitación que a primera vista parecía ordenada, pero una vez que entrabas, todo estaba roto, fuera de lugar o sangrando hacia algo más.
Sentía como si su fantasma me siguiera a todas partes.
No del tipo que hace sonar cadenas o susurra en la oscuridad, sino del tipo que vive dentro de tu cabeza. Del tipo que observa. Espera. Juzga. Del tipo que