Elena
Me quedé en el suelo durante mucho tiempo. El frío y la dureza de la madera se filtraban a través de mi ropa. Ni siquiera sabía cuánto. Minutos. Tal vez horas. La casa a mi alrededor se había sumido en un silencio pesado y sofocante, de esos que parecen presionar contra tus tímpanos. Lo único que sabía era que no podía obligarme a moverme, como si permanecer completamente quieta pudiera evitar que la noche se fracturara aún más.
Mi espalda descansaba contra la puerta cerrada con llave, mi