Elena
El trayecto a casa fue silencioso.
Demasiado silencioso, de esa manera específica en que el silencio entre dos personas en un espacio cerrado se vuelve cuando ambas son conscientes de la conciencia del otro: no el silencio cómodo de quienes no tienen nada que demostrarse, sino el silencio cargado de quienes llevan consigo cosas que han decidido no decir.
Me senté en la parte trasera del coche junto a Geralt y observé la ciudad pasar por la ventana. Las calles nocturnas tenían un carácter