Elena
Mis piernas se sentían débiles al salir del pasillo del baño, cada movimiento requería un esfuerzo consciente. Mi pulso aún retumbaba en mis oídos, un tambor implacable que hacía eco de la fuerza con la que Sharon me había estampado contra la pared. Incluso ahora, mi garganta dolía donde sus dedos habían presionado, la sensación fantasma de su agarre persistía en mi piel como una marca al rojo vivo.
Aléjate de Lucien si quieres vivir.
Su voz se negaba a abandonarme, reproduciéndose en u