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Yo pensé que ya odiaba bastante al doctor Salvatierra, pero resulta que mi capacidad de odiar gente elegante venía con actualizaciones gratis.
Cuando Damián me dijo que Isabela había señalado a Salvatierra como el hombre que tenía la carpeta gris, me quedé unos segundos sin hablar. No porque me sorprendiera. A esas alturas, sorpresa era que alguien en esa historia dijera la verdad sin pedir protección legal, traslado de familia o una caja fuerte escondida detrás de un escritorio.
Salvatierra.
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