42.
Damián miró el hueco donde debía estar la carpeta gris y sintió ganas de reírse, pero de esa risa fea que sale cuando la vida ya se está pasando de grosera.
Ahí estaba.
O mejor dicho, ahí no estaba.
La caja fuerte secundaria existía. El panel lateral del escritorio existía. La marca en el estante existía. Incluso se veía una línea limpia entre el polvo, como si algo hubiera estado guardado allí durante mucho tiempo y alguien lo hubiera retirado hacía poco.
Pero la carpeta no.
La carpeta gris ha