39.
Damián no sabía qué era más absurdo: tener en una mano un dibujo de Bruno con una galleta gigante y en la otra un mensaje de Isabela prometiendo abrir otra puerta del infierno.
Se quedó de pie junto al auto, mirando la servilleta que Mateo le había regalado antes de irse. El dibujo era torcido, azul por todas partes y con unas letras enormes que decían:
Papá en prueba aprobó galletas.
Hacía siete minutos, esa frase le había calentado algo en el pecho.
Siete minutos.
Eso le había durado la norma