24.

Llegar tarde a una verdad era peor que no encontrarla. Porque significaba que alguien más ya la había tocado.

Damián se quedó frente al edificio de Marina Duarte con la sensación helada de haber llegado a una puerta que acababan de cerrar desde el otro lado. La vecina lo miraba con desconfianza, todavía sosteniendo la regadera entre las manos, como si el agua cayendo sobre las plantas fuera lo único normal en esa tarde que de pronto se había llenado de nombres viejos, mujeres elegantes y silenc
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