23.

Un nombre no era una prueba. Pero después de tantas sombras, incluso un nombre podía parecer una ventana.

Me quedé mirando el mensaje de Damián durante varios minutos, acostada en mi cama, con la luz apagada y el celular iluminándome la cara como si fuera una pequeña luna cruel.

Encontré un nombre. Marina Duarte. Ella estuvo en mi habitación esa mañana.

Marina Duarte.

No significaba nada para mí. No era un rostro, no era una voz, era solo un nombre escrito en una pantalla. Y aun así, algo en mi
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