22

La foto no gritaba. No hacía falta. A veces una imagen en silencio podía destruir más que una confesión.

Me quedé sentada en la sala con el celular en la mano, mirando aquella puerta como si fuera capaz de absorberme entera. La puerta de la habitación de Damián. La camisa blanca sobre el cuerpo de Isabela. Su cabello suelto cayéndole por los hombros. Esa expresión calculada que parecía vergüenza para cualquiera que no la conociera, pero que para mí tenía otro nombre: victoria. Isabela no salía
Sigue leyendo este libro gratis
Escanea el código para descargar la APP
Explora y lee buenas novelas sin costo
Miles de novelas gratis en BueNovela. ¡Descarga y lee en cualquier momento!
Lee libros gratis en la app
Escanea el código para leer en la APP