Capítulo 49: El juicio de la custodia de adelanto.
—Estoy seguro de que encontraremos la forma de enfrentarla. No podemos permitir que se salga con la suya después de todo lo que ha hecho —dijo Kerem.
Ian permaneció en silencio, pero su mirada feroz y sus puños apretados hablaban por sí mismos, revelando la intensidad de sus pensamientos.
Finalmente, llegamos a la ciudad y comenzamos nuestra búsqueda frenética. Cada uno de nosotros estaba decidido a encontrar a la payasa y asegurarnos de que rindiera cuentas por sus actos.
Llegamos a la ciudad