Capítulo 48: En busca de Karla.
Nos quedamos allí, riendo y bromeando, disfrutando de la ligereza del momento. La conexión entre nosotros se sentía más fuerte que nunca, reforzada no solo por el deseo y la intimidad, sino también por la alegría y el sentido del humor que compartíamos.
Esa mezcla de seriedad y humor, de pasión y juego, era lo que hacía que nuestra relación fuera tan especial.
La mañana siguiente, Ian y yo nos despertamos con el sol acariciando suavemente nuestras caras. Nos miramos y compartimos una sonrisa