Isabella
Salí de la habitación sin saber como sentirme, con el pecho estallandome en llamas y el corazon quebrado. frío… Hielo… ¿Alguna vez has sentido que tu corazón estalla? Para mí, desgraciadamente, era la segunda ocasión.
Y esta vez dolía más que la anterior.
Me mantuve con la cabeza erguida, conteniendo las lágrimas, mientras descendía en el elevador y salía del hotel, afuera detuve el primer taxi que pasó.
—¿A dónde la llevo, señorita?
—Solo sáqueme de aquí —musité con voz cortada, ante